Castillo del Compromiso
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Descripción

Al igual que la Iglesia de Santa María la Mayor, el conjunto del Castillo del Compromiso o del Bailío, refleja lo que esta zona de Caspe ha sufrido a lo largo de la historia, debido a su carácter estratégico, monumental, representativo y defensivo. 

En este castillo tuvo lugar el asombroso acontecimiento del Compromiso de Caspe, un gran ejemplo de democracia y pactismo.

Diferentes usos a lo largo de la historia

La función principal del edificio ha sido, la de fortaleza defensiva. Pero esto no ha impedido que haya albergado otras a lo largo de su larga historia; ha sido sede de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén y sus bodegas han sido utilizadas como cárcel en distintos momentos. A principios del siglo XX se construyó el edificio de los Juzgados municipales aprovechando parte de las estructuras del castillo.

Historia

La fortaleza fue la edificación que más influyó en el desarrollo histórico de la zona de Caspe. Se encuentra ubicado en "La Peñaza", lugar en el que se localizaría un asentamiento del Bronce Final que supondría el origen de la población. 

Este lugar es un punto muy amplio, pensado de manera estratégica, lo que que permitía controlar la desembocadura del Guadalupe en el Ebro y la entrada a sus valles que fueron importantes comunicaciones naturales. 

En el año 716 los musulmanes que llevaban en la península desde el año 711 y que se habían fijado en este territorio, decidieron hacerse con el control del territorio y fueron ellos los que construyeron la primera fortificación.

En el año 1169 Caspe fue conquistado por las tropas cristianas de Alfonso II de Aragón, que cedió la villa a la orden militar del Hospital de San Juan de Jerusalén a cambio de otros territorios. La Orden se instaló en la antigua fortaleza, ampliándola y reforzándola para transformarla en sede del Bailío, cargo que ejercía su autoridad en la zona. 

Su mejor momento fue vinculada a la iniciativa de Juan Fernández de Heredia, uno de los personajes más importantes de todo el siglo XIV. Heredia ejerció como Bailío en Caspe y en 1388 decidió que le enterrasen en la Iglesia de Santa María la Mayor.

Esta decisión conllevó el origen de un proyecto de monumentalización del entorno; ampliando y enriqueciendo tanto la iglesia como el castillo, construyendo un convento de monjes sanjuanistas. De tal forma, se creó un conjunto religioso, político y cultural que se convirtió en uno de los recintos monumentales más importantes y llamativos del momento en el Bajo Aragón. 

Esta relevancia y su estratégica ubicación contribuyeron a que Caspe y su castillo fueran elegidos para albergar el proceso diplomático que debía poner solución al problema sucesorio generado tras la muerte sin descendencia de Martín I de Aragón “el Humano”, proceso conocido como el Compromiso de Caspe

Tras semanas de deliberaciones en el castillo de Caspe entre representantes del reino de Aragón, el principado de Cataluña y el reino de Valencia, el 25 de junio de 1412 Fernando de Trastámara o “de Antequera” fue proclamado nuevo rey de la corona de Aragón como Fernando I. Además, supuso un paso fundamental en el proceso de unión entre las Coronas de Castilla y Aragón con el matrimonio entre Isabel de Castilla (de la familia Trastámara) y Fernando de Aragón (nieto de Fernando I), los Reyes Católicos. Este acontecimiento es recordado cada año, el último fin de semana de junio, con la celebración de las Fiestas del Compromiso, declaradas de Interés Turístico Regional en 2004.

Tras este período de esplendor, el Castillo del Compromiso hizo frente a un continuo y progresivo deterioro. A esta circunstancia habría que sumar el mencionado carácter estratégico del conjunto, que ha provocado que sea objeto de destrucción en numerosos enfrentamientos armados. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) los enfrentamientos entre las tropas francesas y españolas incluyeron la voladura de las bodegas, provocando el derribo de su frente oriental. 

El abandono del complejo durante el siglo XIX no hizo más que continuar un proceso destructivo que se agudizó en el contexto de las Guerras Carlistas, durante las que se convirtió en fortín, soportando asedios y ataques de artillería, además de destrucciones sistemáticas para dificultar su utilización.

Al finalizar la segunda Guerra Carlista, se dió permiso a la población de Caspe para tomar materiales de la zona monumental compuesta por el castillo y el convento, lo que convirtió ambos edificios en canteras de las que se extrajo gran parte de la piedra que se usó para la reconstrucción de edificios, así como para la construcción de la “torre de Salamanca” (torre de telegrafía óptica construida en 1875). Esto supuso la total desaparición del convento, y la ruina definitiva del castillo.

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