Visitas guiadas a la Villa de Alpuente
Horarios y fechasSábados, domingo y festivos12h
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Detalles Para todas las edades GratisWeb46178 Alpuente Valencia
DescripciónLa villa histórica de Alpuente, una preciosa localidad de la provincia de Valencia enclavada en la comarca de la Serranía

Es una población digna de visita por su historia y belleza, algo de lo que podemos dar fe tras recorrer su trazado y subir a lo alto del castillo.  

Un paseo por sus calles adornadas con flores o por su muralla, donde todavía a día de hoy, conserva varias torres y puertas. 

Subir a las ruinas del castillo de Alpuente, para ver las vistas desde lo alto de la gran mole de piedra que preside el pueblo o visitar el Museo Etnológico (un antiguo horno) y el Museo Paleontológico, son algunas de las posibilidades que podéis si visitáis la villa histórica de Alpuente.

¿Como llegar?

  • Desde Valencia, por la carretera CV-35, se llega hasta Titaguas; desde allí se toma el desvío a la carretera CV-345 que lleva hasta Alpuente.
  • También se puede llegar por la CV-35 hasta Casinos, desviarse por la carretera CV-380 dirección Villar del Arzobispo y después tomar la CV-345 dirección Villar del Arzobispo-Higueruelas-La Yesa, hasta llegar a Alpuente.

El municipio está situado a menos de 100 kilómetros de Valencia, en la comarca de La Serranía, al Noroeste de la Provincia de Valencia y en el límite con Aragón, puesto que por el norte linda con Teruel.

Historia

La villa de Alpuente ha desempeñado un importante papel en la historia. Existen abundantes muestras de poblamiento antiguo de este territorio, de la Edad de Bronce, de época Ibérica o de la Romanización. Sin embargo, fue en época musulmana cuando Alpuente adquirió una gran relevancia. 

Alpuente constituía un área de gran valor estratégico, puesto que por el norte del término discurría el Camino Real de Valencia a Aragón y a Castilla y León y al sur confluían diversas rutas secundarias entre tierras vecinas.

En relación con estos itinerarios y con el valor del territorio, lo más decisivo fue la existencia de un punto con notable aptitud defensiva para levantar un castillo prácticamente inexpugnable y desde donde visualmente se divisa una extensa área como es Alpuente

En  la época musulmana el castillo de Alpuente presidía la villa amurallada existente junto a él y controlaba una extensa área con el apoyo del Castillo del Poyo, fortaleza que dominaba el Camino Real de Aragón

Como consecuencia de todo ello y muestra de su importancia durante la crisis del Estado que se produjo en el siglo XI, Alpuente fue capital de un reino taifa que al parecer se extendía por toda La Serranía y el Rincón de Ademuz. Esta Taifa surgió al desmembrarse el Califato cordobés. En este periodo Alpuente floreció económica y culturalmente, llegando a tener vida propia y eso le permitió acuñar su propia moneda.

Tras la conquista cristiana Jaime I  en 1236 se reservó para el patrimonio real el altiplano de la Serranía Alta, valioso territorio de importancia estratégica acrecentada por ser la frontera con Aragón y Castilla. La villa real de Alpuente centralizaba el Término General de Alpuente, con una extensión territorial de 365 kilómetros cuadrados. 

La conflictividad con el reino de Castilla se manifiestó en continuas agresiones por ambas partes y dió lugar al mantenimiento y consolidación de los dos castillos: Alpuente y El Poyo. Éstos desempeñaron un importante papel a lo largo del periodo. Pues Alpuente, fue villa real con voto en cortes, una activa población que llegó a acoger en varias ocasiones a las Cortes Valencianas.

Posteriormente su carácter periférico respecto a las áreas más dinámicas y la disminución del carácter estratégico de la frontera, la relegaron a un segundo plano en relación con nuevas poblaciones de mayor auge demográfico y económico. Pese a ello, coyunturalmente volvió a adquirir protagonismo durante las Guerras Carlistas del siglo XIX, cuando los carlistas asentaron aquí el reducto central de las comarcas centrales valencianas, que culminó con la destrucción en la primera y en la tercera de dichas guerras de los castillos de Alpuente y El Poyo

Con posterioridad, como área periférica y de economía agraria poco competitiva, se produjo una crisis que se ha manifestado con intensidad durante el siglo XX y una de cuyas consecuencias, la más evidente, ha sido la despoblación del municipio. 

Fruto de su pasado histórico es la existencia de un extenso patrimonio cultural de gran valor y diversidad en lo que constituye un bien de todos los alpontinos y un recurso municipal.

¿Qué ver?

Para conocer la riqueza monumental de Alpuente,  os recomendamos recorrer las calles, plazas y rincones de esta villa, declarada Monu­mento Histórico-Artístico

En lo alto de la gran mole de piedra sobre la que se asienta el pueblo, rodeado de profundos precipicios, se encuentran las ruinas del castillo de AlpuenteDe aquella magnífica e inex­pugnable fortaleza, quedan restos de procedencia romana y árabe  como aljibes, cis­ternas, pozas y cámaras, que parecen auténticas mazmorras o pilas de piedra, donde se picaba la pólvo­ra.

Lo mejor conservado del castillo es la Torre de la Veleta o del Homenaje, construcción de sillería que, a pesar de los repetidos derribos, mantiene unos diez metros de elevación.

Junto a los restos del casti­llo, está la iglesia arciprestal de Nuestra Señora de la Piedad. Es un templo de una sola nave, construido entre los siglos XIII y XV. Su campanario octogonal alberga los restos más antiguos del siglo XIV. 

El Ayuntamiento estaba ubi­cado en una antigua aljama, puerta de entrada a la ciu­dad que da la bienvenida al visitante. Sobre ella se reu­nía la Lonja de Contrata­ción y la Gobernación árabe. En el siglo XVI se le adosó un magnífico salón consistorial.

Paseando por este entramado urbano de ambiente medieval, encon­traremos casas solariegas con sus portadas y escudos nobiliarios, hornos antiquísi­mos (en uno de ellos se ha instalado el Museo Etnoló­gico), balconadas de clara influencia aragonesa y otros detalles, que nos muestran el interés de sus habitantes por la conservación del con­junto. 

Muy cerca de la villa, a poco más de dos kilómetros en la carretera de Alpuente a La Yesa, se encuentra el acueducto medieval de los Arcos, con trece arcadas. Su finalidad era abastecer a la población y regar los típicos y escalonados huer­tos con el agua procedente de las fuentes Nueva y Marimacho.

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